Un Paliativo para Lisandro por Patricia Arciniega

Una descripción que te lleva de la mano al muñón de este pobre que sufre calambres; me abre la mente a pensar si el calambre fuera enemigo, uno que estuviera tanto ahí como para ser parte habitual… ¡Qué dolor!, como muchos otros que vivimos y nos acostumbramos. ¿Acabaríamos con un cuchillo los “otros” dolores? Gracias Paty, me gustó tu escrito.

Asíntotas

Real del Monte 069

En medio de la oscuridad de la noche, el dolor se hizo presente una vez más. La pierna, o lo que quedaba de ella, había sido tomada por sorpresa por unos intensos calambres que al parecer habían olvidado que ya no existían la rodilla, la pantorrilla, el pie, ni los dedos.

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